Semana 3

 Bitácora semana 3 - Ana Isabela Espinosa


El día 11 de febrero (primera clase de la semana 3) iniciamos la clase de Medios para las organizaciones leyendo una de las bitácoras enviadas, en esta ocasión fue de nuestra compañera Natalia Valencia, quien detalló cada aspecto importante de la segunda semana de clases. En esta ocasión, el profesor decidió que cada uno leería un párrafo y le daría la palabra a otra persona con la señal “pop corn + nombre de un compañero”, sin embargo, cuando llegó el turno de Natalia Duque, el profesor notó que le faltaba algo a su lectura, por lo que decidió darnos un dato que dio pie a empezar la temática de la clase. Nos dijo que, para hablar, hay ciertos aspectos con un porcentaje de importancia: las palabras son un 7%, el tono es un 38%, y el 55% es la expresión corporal. Con esto en mente, y después de terminar de leer toda la bitácora, continuamos la temática. 


El profesor nos dio una frase esencial de Francis Bacon: “La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso” y a partir de esa frase, empezamos a analizar cómo cada una de estas formas de comunicación desarrolla capacidades distintas en nosotros. Así, pasamos a hablar sobre la importancia de escribir, no solo como una herramienta académica, sino como un proceso mental. El profesor explicó que escribir mejora la memoria porque al hacerlo organizamos ideas y recordamos información relevante. También estimula la creatividad, porque nos obliga a expresar pensamientos de forma única, y fortalece el pensamiento analítico, ya que estructurar lo que pensamos nos ayuda a entenderlo mejor. Además, escribir aumenta la concentración, desarrolla habilidades para resolver problemas y mejora la comunicación, porque nos entrena para expresar ideas con claridad y coherencia. Algo que me pareció interesante es que la escritura también fomenta el autoconocimiento, ya que al poner en palabras lo que pensamos o sentimos, reflexionamos sobre nosotros mismos. Incluso hablamos de que puede reducir el estrés y la ansiedad, funcionando como una forma de liberar emociones, y que escribir con frecuencia estimula la plasticidad cerebral, ayudando al cerebro a adaptarse y aprender. 


Por otro lado, miramos la importancia de conversar y aquí entendí que esto no solo es un simple intercambio de palabras, sino que se trata de construir vínculos. Conversar fortalece la conexión social, desarrolla habilidades comunicativas, fomenta la empatía, ayuda a comprender a los demás y hasta puede reducir el estrés. También contribuye a la autoestima, estimula el pensamiento, amplía el conocimiento y facilita la resolución de conflictos. En general, conversar es una forma de aprendizaje social. 


Además, cuando hablamos de leer, se dijo que esto nos hace completos porque amplía nuestros horizontes, ya que a través de la lectura, podemos acceder a una gran cantidad de conocimiento y experiencias que de otra manera serían inaccesibles para nosotros. Leer nos expone a diferentes culturas, perspectivas, ideas y épocas, lo que amplía nuestra comprensión del mundo y nos hace más tolerantes y comprensivos. Y, asimismo, estimula la imaginación, puesto que la lectura de obras de ficción, en particular, nos permite sumergirnos en mundos imaginarios, vivir aventuras emocionantes y conocer personajes fascinantes. Esto despierta nuestra creatividad y nos permite experimentar emociones y situaciones que en la vida cotidiana podrían estar fuera de nuestro alcance.


Cabe aclarar que, durante la clase, vimos datos que fueron importantes y que no solo los podemos ver en el mundo académico y universitario, sino también en nuestra vida laboral y cotidiana. Para empezar, uno que me llamó mucho la atención fue la idea del “tercer lugar” propuesta por Ray Oldenburg, de la cual entendí que se refiere a espacios donde las personas interactúan fue de sus primeros lugares, los cuales en general son la casa y el trabajo, es decir, un lugar de desconexión donde se construye comunidad a través de encuentros cotidianos y conversaciones informales, algo que en realidad todos deberían tener para no vivir siempre cargados o estresados. Esto también se relaciona con los “small talks”, que son esas pequeñas conversaciones que parecen simples, pero que en realidad son la base de muchas relaciones sociales. Otra idea fue que un problema bien planteado está medio resuelto, que en otras palabras significa que entender bien una situación y saber formular preguntas adecuadas es fundamental para poder actuar. 


Finalmente, se mencionó el término “Netiqueta”, que se entiende como las reglas de comportamiento en entornos digitales y profesionales, y con esto empezamos a buscar distintas netiquetas, tales como: saludar y despedirse, respetar opiniones diferentes, no insultar ni usar lenguaje ofensivo, no escribir todo en mayúscula, pensar antes de publicar, escribir claro y con buena ortografía, leer bien antes de responder, no enviar spam, no compartir fotos o datos sin permiso, ser prudente con los emojis, entre otros. Así, finalizamos esta sesión.


La sesión del día 13 de febrero comenzó con un video donde nos enseñaban a escribir despedidas personalizadas con las cuales pudiéramos destacarnos frente a la otra persona, como por ejemplo, no decir el típico “cordialmente” que demuestra frialdad, sino cambiarlo a un “cuenta conmigo”, entre otras formas más cercanas que construyen relaciones laborales.


Luego analizamos varios casos reales de personas que enfrentaron consecuencias profesionales por lo que publicaron o hicieron en contextos personales. Uno de los ejemplos fue el de una chica estudiante de la Sabana que no logró entrar a RCN como practicante debido a publicaciones antiuribistas que tenía en sus redes. Otro fue de una empleada de Hatsu que despidieron por subir una foto tomando un té de otra marca. También vimos el caso de un estudiante aspirante a la Universidad Javeriana que no fue aceptado por videos que tenía en sus redes de fiestas en las que participó durante la pandemia, donde no se podía ni salir. Otro caso mostraba a alguien que no pudo ingresar a las instalaciones de RCN (del cual el dueño es, igual, dueño de Postobon) por estar consumiendo productos de Coca-Cola, lo que evidenciaba cómo incluso las marcas con las que nos asociamos pueden tener implicaciones en ciertos contextos organizacionales. Además, vimos otros ejemplos de personas que fueron despedidas por contenidos que subieron a redes sociales o por comportamientos registrados en eventos públicos.

A partir de esto, el profesor explicó la teoría del contexto colapsado de Danah Boyd, que plantea que en las redes sociales diferentes audiencias se mezclan en un mismo espacio: amigos, familia, compañeros de trabajo, jefes o desconocidos. Esto nos llevó a la idea de que las redes sociales no son solo espacios de expresión personal, sino lugares donde nuestra identidad pública se construye constantemente, y donde lo personal y lo profesional ya no están tan separados como antes.

Desde ese momento, en parejas, empezamos a buscar situaciones similares que hayan ocurrido en Colombia, en nuestro caso, Valentina y yo hablamos del caso de “Luisa Postres”. Sin embargo se mencionaron otros que también llamaron mucho la atención, además de la forma en la que estas empresas trataron de solucionar su problemática de imagen. Y así finalizamos esta semana 3 de clases. 


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