Bitácora 10

 Bitácora semana 10 - Ana Isabela Espinosa 


El día 08 de abril (primera clase de la semana 10) estuvimos presentes Martin Gutierrez, David Suárez, Laura Ibagué, Valentina Rivera, Luciana Torres, Natalia Valencia, Natalia Duque y Santiago Achury, además del profesor, Juan Sebastián Cobos; en esta clase solo faltó Daniela Roncancio, y así iniciamos la clase de Medios para las organizaciones. Antes de leer las bitácoras, el profesor nos habló sobre el History Doing, que significa “llamado a la acción”, es decir, que te cuento algo para que hagas algo, refiriéndose a los ganchos que usamos en Twitter cuando subimos nuestras bitácoras. Ahora sí, en esta clase leímos mi bitácora y la de Laura, en la que se destacó el control que pierde la organización en los medios ganados. 


Por otro lado, hicimos otro quiz sobre el tema de tipos de medios (ganado, pagado y propio), la cual ganamos junto a mi compañera Valentina. Además, el profesor hizo otro juego para rifar unos Chokis, en este quedamos en segundo lugar. 


En este punto el profesor nos mencionó el tema de destinatarios y relevancia, donde existe el encuentro con el otro en un contexto de convergencia, pero que esta realmente no es entre máquinas sino entre seres humanos; con esto el profesor nos decía que “por más que la tecnología evolucione, la convergencia es entre personas y no máquinas”. Con esto, el profesor nos mostró dos ejemplos de presentación sobre el mismo; una de ellas era muy formal, apelando al ethos, contando su paso académico desde su pregrado hasta sus posgrados; la otra presentación estaba más ligada a la empatía/pathos, contándonos un poco más sobre su vida personal, su familia y sus gustos, lo cual nos sirvió para comprender que una estrategia de comunicación debe traer los dos, pathos y ethos. 


Luego de esto el profesor nos hizo una pregunta: ¿Qué es lo más relevante para ustedes hoy? A partir de ahí analizamos la transformación de los receptores en los medios. En el siglo XX, los públicos eran entendidos como lectores, oyentes, televidentes o espectadores, es decir, sujetos principalmente pasivos frente a los contenidos. Sin embargo, en la era digital esta lógica cambia radicalmente: ahora los sujetos son creadores, consumidores y ciudadanos digitales al mismo tiempo. Ya no solo reciben información, sino que la producen, la reinterpretan y la distribuyen, volviendo al término que habíamos visto antes de “prosumidor”. 


Relacionamos esto con el concepto de convergencia planteado por Henry Jenkins, entendido como el flujo de contenidos a través de múltiples plataformas y la participación activa de las audiencias. Dentro de esta cultura participativa aparecen nuevas habilidades como jugar, apropiarse de contenidos, trabajar colectivamente, negociar significados y desarrollar pensamiento crítico. Una frase que sintetizó esta idea fue: nadie sabe todo, pero todos saben algo, lo que refleja cómo el conocimiento hoy se construye de manera distribuida. Aquí, el profesor nos mostró una imagen de que ahora tenemos muchas atenciones a la vez, lo que genera menos atención, además lo relacionó con nuestra propia experiencia cotidiana, mencionando que muchas veces no logramos sostener la atención ni siquiera durante un video corto de TikTok. En este contexto, comprendimos que la atención se convierte en el recurso más valioso dentro de la comunicación contemporánea y que ahora vivimos en la economía de la atención. 


Esta idea se conecta con Herbert Simon, quien plantea que la riqueza de información produce pobreza de atención. Es decir, entre más contenidos existen, más difícil resulta captar y mantener el interés del público. Por eso surgió otra reflexión importante: hoy no se trata necesariamente de crear contenidos “virales”, sino contenidos relevantes. Cambiar la palabra viral por relevante implica pensar menos en la cantidad de reproducciones y más en el impacto significativo que un mensaje puede generar. 


En relación con las emociones dentro de la cultura digital, analizamos cómo actualmente pasamos rápidamente de una emoción a otra, fenómeno asociado a la taquipsiquia, donde la velocidad del pensamiento y del consumo mediático dificulta organizar ideas o expresarlas con claridad. Esto explica por qué las audiencias experimentan múltiples estímulos simultáneamente y desarrollan menor tolerancia a contenidos largos o complejos. 


Hacia el final de la clase, el profesor nos adelantó el ejercicio que realizaríamos posteriormente: pensar cómo crear un video relevante combinando ethos, pathos y logos, entendiendo que una estrategia comunicativa efectiva necesita credibilidad, emoción y argumento al mismo tiempo. 


En la sesión del día 10 de abril fuimos todos: Martin Gutierrez, David Suárez, Laura Ibagué, Valentina Rivera, Luciana Torres, Natalia Valencia, Natalia Duque, Santiago Achury y Daniela Roncancio, e iniciamos la clase retomando los aprendizajes de la sesión anterior para profundizar en la relevancia dentro de la retórica aristotélica y su aplicación en la comunicación actual. La discusión giró alrededor de cómo los principios clásicos de Aristóteles siguen siendo fundamentales para comprender por qué ciertos mensajes logran conectar con las audiencias mientras otros pasan desapercibidos. 


Trabajamos tres dimensiones centrales de la retórica. La primera fue identificarse, relacionada con el ethos, entendida como la capacidad del emisor de generar confianza y credibilidad. Crear comunicación desde el ethos implica que el público reconozca autenticidad en quien habla y pueda verse reflejado en él. Vimos ejemplos de videos políticos y testimoniales donde la figura del hablante respalda el mensaje, demostrando que muchas veces la credibilidad del emisor sostiene la fuerza comunicativa del contenido; la segunda dimensión fue emocionarse, asociada al pathos. Aquí comprendimos que comunicar no solo consiste en informar, sino en provocar una reacción emocional en la audiencia y vimos unos videos de bebés y campañas sociales que conectaban con el sentimiento de ternura, empatía y sensibilidad; la tercera dimensión fue descubrir o aprender, vinculada al logos. Este elemento busca proponer un razonamiento claro y útil para el usuario, aportando sentido y comprensión. Desde esta perspectiva, el contenido relevante no solo emociona o genera confianza, sino que también enseña algo o aporta valor cognitivo a quien lo consume. 


Además, incorporamos el concepto de kairos, entendido como el momento oportuno para comunicar. Reflexionamos sobre cómo un mensaje puede ser correcto en contenido y forma, pero perder efectividad si no aparece en el contexto adecuado. El kairos introduce la idea de temporalidad estratégica: comunicar no es solo qué decir o cómo decirlo, sino cuándo decirlo. 


Durante la clase observamos distintos ejemplos audiovisuales que evidenciaban la presencia individual o combinada de ethos, pathos y logos. También analizamos formatos digitales populares, como los videos tipo “Top cosas para…”, que logran enganchar desde los primeros segundos gracias a estructuras narrativas pensadas para captar la atención inmediata. Esto permitió entender que las piezas digitales actuales deben enseñar, emocionar o generar identificación casi de manera instantánea. Finalmente, realizamos un ejercicio práctico en el que debíamos buscar piezas comunicativas enfocadas en las practicas organizacionales de una organización y no en la publicidad, que representaran cada uno de los elementos retóricos y sus combinaciones, el cual podíamos terminar en casa. Esto para terminarlo con un quiz en el que Valentina y yo quedamos de segundas y ganamos unos chokis y un barrilete. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Bitácora 9

Semana 4